Quimeras y ética de la investigación

Como embrióloga, me entusiasma que se realicen estudios que nos ayuden a conocer más sobre el desarrollo humano desde sus inicios, y me siento orgullosa cuando científicos españoles publican interesantes trabajos en este campo, aunque no tanto cuando lo tienen que realizar fuera de España.

Sin embargo, la ciencia nos ofrece grandes interrogantes éticos que nos hace pensar donde está el límite.  Y precisamente por ello, por llevar dedicándome toda la vida a los orígenes de la vida, me formé en bioética, con la idea de arrojar algo de luz a estas dudas.

Y hoy es uno de esos días, en los que el avance científico se mezcla con los interrogantes éticos: Científicos españoles crean en China 132 embriones con mezcla de mono y humano, originando lo que se denominan quimeras.

Los investigadores han utilizado óvulos de hembras de macaco, los han fecundado con espermatozoides de la misma especie y, tras seis días de cultivo en el laboratorio, han obtenido 132 embriones a los que han añadido células humanas, previamente reprogramadas para ser capaces de convertirse en cualquier tipo celular: piel, músculo, hígado, corazón. El resultado, 19 días después de la fecundación, es un “embrión” de 10.000 células, con un porcentaje humano del 7% como máximo.

Y desde aquí, la polémica está servida.

En general, prestigiosos biólogos de todo el mundo se muestran recelosos respecto a estos experimentos, cuyo mayor peligro, apuntan, es la posible dificultad para controlar dónde van esas llamadas “semillas humanas”, que podrían acabar en un órgano no deseado.

Por otro lado, desde el punto de vista bioético, las opiniones son vertidas más por juristas, que por bioeticistas. Carlos Romeo, catedrático de Derecho Penal, ha comentado que “no habría problema siempre y cuando los embriones no se implanten en el útero o no estén demasiado tiempo en el laboratorio”.

Sin embargo, y si nos referimos a los aspectos legales, la ley española, redactada en 2006, prohíbe la producción de quimeras, híbridos de diferentes especies que incluyan material genético humano. Algunos argumentan que esta ley hace una excepción jurídicamente confusa: “Salvo en los casos de los ensayos actualmente permitidos”. Pero, siguiendo con la ley, sólo se permiten ensayos con embriones en el laboratorio hasta los 14 días desde la fecundación. En este caso se ha llegado a los 19 días (¿no es eso demasiado tiempo? …).

Si nos limitamos a las consideraciones legales, esta ley es la causa de que los experimentos no se hayan realizado en España. Eso es precisamente lo que ha comentado Federico de Montalvo, también jurista, presidente del Comité de Bioética de España: “¿Es porque científicamente están más avanzados o es porque éticamente están más relajados?” Y yo contestaría: es porque no está permitido en España.

Pero la controversia no se debe circunscribir a un tema legal, sino ético. Tampoco trato de posicionarme a favor o en contra, como si solo existieran dos cursos de acción posible.  Y menos aún se debe de hacer sin conocer bien los hechos, y la publicación que, por otro lado, se ha llevado a cabo en una prestigiosa revista científica como es Cell.

Mis comentarios se basan, únicamente, en que deberíamos tomar estas investigaciones con prudencia y sentido de la responsabilidad. Sería necesario un debate amplio entre expertos. Un proceso de deliberación sobre la utilidad de estos ensayos y los posibles riesgos. Todo ello hará que la ciencia y el conocimiento no se paren, pero que pueda realizarse de forma responsable.

Publicado en: https://www.efesalud.com/quimeras-etica-investigacion-polemica-rocio-nunez-calonge/

17/4/21

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